Opiniones de familias
No me creas a mí. Mejor, escucha a quienes ya han vivido la experiencia.
Raquel y David (con su hijo y su perra Lola) «Para nosotros, Lola es una más. No concebíamos una sesión de fotos familiares sin ella. Se lo dijimos a Jose y, lejos de poner pegas, se alegró. "Las mascotas siempre suman", nos dijo. Y vaya si sumó. Las mejores fotos son las que sale el niño abrazado a el, o Lola asomando la cabeza entre nosotros. No fue una sesión, fue un paseo en familia con un amigo que llevaba cámara. Ahora tenemos fotos de los cuatro, y eso es un tesoro.»
Cristina (mamá de dos mellizos, 3 años) «Dos iguales, dos personalidades distintas... y un fotógrafo que supo verlo» «Mis hijos son mellizos, pero no podrían ser más diferentes. Marcos es tranquilo, observador. Pablo es un terremoto, no para. Pensaba que una sesión de fotos sería un caos, porque mientras uno miraba a cámara, el otro ya estaba trepando por una silla. Pues Jose, en lugar de pelearse con ello, lo usó. Hay fotos de Marcos pensativo, y fotos de Pablo riendo a carcajadas mientras corre. Cada uno con su esencia. Eso no tiene precio. Y encima, nos dio ideas para la ropa que ni se nos habían ocurrido.»
Elena y Jorge (con Valeria, 5 años, y el abuelo) «La foto con el abuelo es lo más bonito que tenemos» «A mi padre no le gusta que le hagan fotos. Siempre dice que sale mal, que no le da tiempo a poner buena cara... Pero cuando Jose nos dijo que podíamos incluir a los abuelos en la sesión, le convencimos. Y fue increíble. Jose no le pidió que posara, solo le dijo: "Siéntate ahí con Valeria y háblale de cuando eras pequeño". Mi padre empezó a contarle historias, y ella, embobada. Jose capturó ese momento sin que ninguno de los dos se diera cuenta. Ahora esa foto está enmarcada en su salón. Y la nuestra, en el nuestro.»
Alberto (papá primerizo, con Lucas, 9 meses) «Nunca pensé que las fotos de un bebé pudieran tener tanto movimiento» «Soy de los que piensan que las fotos de estudio son todas iguales: el bebé sentado en una cestita, mirando a cámara, monísimo pero... estático. Yo quería algo diferente. Jose vino a casa, y mientras Lucas gateaba, se reía, se caía y volvía a levantarse, él iba disparando sin parar. Capturó sus muecas, sus manos pringosas, la forma en que mira a su madre. No es un álbum de fotos, es la película de sus primeros meses. Mi mujer y yo lo hemos visto veinte veces ya.»
Sara (mamá de Hugo, 4 años, y Claudia, 18 meses) «Dos niños, una locura... y un fotógrafo que no perdió la calma» «Si me dicen que voy a hacer una sesión de fotos con un niño de 4 años que no para y una bebé que solo quería brazos, habría dicho que estábamos locos. Pero Jose llegó con una paciencia infinita. Mientras yo intentaba que Claudia no llorara, él ya estaba jugando con Hugo, haciéndole reír, capturando sus muecas. No hubo ni un "poneos así", ni una pose forzada. Las fotos son tan naturales que parece que no hubo cámara. Mis padres, cuando vieron el álbum, pidieron uno igual para ellos.»
Carla y Javi (con Martina, 2 años) «Pensé que sería imposible con una terremoto de 2 años» «Llegué a la sesión con Martina diciéndome: "Mamá, yo no quiero fotos". Y yo pensando: "Ésta nos va a tirar todo el decorado". Pues Jose, en cuanto llegamos, se puso a su altura, le enseñó la cámara, le dejó tocar un botón... y la niña se transformó. Acabó riéndose, correteando y hasta dándole un abrazo de despedida. Las fotos son preciosas, pero lo que más valoro es lo bien que lo pasamos. Ni un minuto de estrés. Repetimos seguro.»